BIOGRAFIA

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...Hasta Papito

SEP 21, 2012

Miguel Bosé
 
30 años de música.
 
Sabemos de ángeles que visitan los infiernos y demonios que habitan entre las nubes. Pero hay pocas figuras que lo hagan con exquisita naturalidad, y estando en tantos mundos, sepan estar en este, con todos sus encantos y peligros. Por poner un ejemplo, Miguel Bosé.
 
¿Qué se puede decir de un ser que, más allá de su sangre, viene del bendito y maldito arte que le parió? Todo podría resultar como el sueño tremendo de una aspiración y casualidad para crear a un tipo humano  perfecto adornado con todos sus dones sin esconder sus debilidades.  Pongamos una tarjeta de salida: Vástago de un torero galán,  con talento incomparable para unir la chulería y la elegancia en el ruedo, Luis Miguel Dominguín. Aquel maestro que sabía detener el tiempo y llevar a los toros templándolos al natural ceñidos a su cintura porque hasta los bichos bravos se enamoraban de él. Lo que le podía pasar a las mujeres de más valentía y extraordinarias facultades, como Lucía Bosé, que siendo en la época en que se conocieron la mujer más bella de Italia, lo que en el momento equivalía a ser la mujer más bella del mundo, con una mirada que rompía pantallas, supo entrar en la suerte que ahora nos ocupa.
 
Echemos al caldo de cultivo esos aderezos de lujo y culto, esa educación entre actrices, escritores, pintores y actores irrepetibles en la historia y por todos conocidos. Lo bueno que ha tenido siempre Miguel desde niño es que no se conformaba con nada, Sangre brava. Ha crecido, dentro de su aparente privilegio, en un desafío constante consigo mismo. Una inquietud que siempre le ha llevado a ir más allá del espejo y de paso romperlo. Abriendo puertas, desnudando cuerpos, explorando laberintos. Burlando todas las barreras, desde el riesgo en la arena al quite del desprecio. No hay nadie mejor que quien sabe jugar y al mismo tiempo, se la juega.
 
 
El príncipe blanco
 
A principios de los 70, Miguel se fue a Londres a estudiar danza con Lindsay Kemp,  luego a París con Martha Graham y a New York con Alvin Ailey  para disgusto de su padre, que no veía con buenos ojos sus inclinaciones musicales, aunque con el tiempo el torero se acabara convirtiendo en su primer admirador. Es el tiempo en que decide cambiarse el apellido de Dominguín a Bosé,. Cuando presenta “Linda” en el programa televisivo de José María Iñigo, (año 1977 en “Esta Noche Fiesta” de TVE)  asistimos al nacimiento de una estrella , que pronto se convierte en un fenómeno de masas. Es la época del Miguel adolescente de belleza efébica, la que quiso retratar Visconti cuando le ofreció interpretar el papel de Tadzio en “Muerte en Venecia”. Seduce con su encanto y refrescante ambigüedad, ante el fervor de las fans, con temas como “Mi libertad”, “Anna” o “Super-Superman”..
 
Tenían que venir los años 80, con toda su explosión de libertad e imaginación en España, para que Bosé comience a encontrar las claves de un camino propio. Son momentos de cambio y no desiste en sus inquietudes. Con su álbum “Miguel”, marca un punto de inflexión y brillo creativo en su carrera con canciones de la hondura de “Te amaré”, mientras crece en su juventud y su voz progresa. No duda ni en vestirse de matador en la portada en homenaje a su padre. Sigue dando la vuelta al ruedo triunfal en giras multitudinarias por España, Italia, Francia y Latinoamérica acompañado de ventas discográficas millonarias.   Pero el inconformismo y la experimentación continúan. Son los días y noches efervescentes de la Movida Madrileña, y tras la incomprensión de “Más allá”  y la recuperación con “Bravo muchachos”, no duda en colaborar con los artistas emergentes de la nueva ola, como su compañero de la niñez Carlos Berlanga de “Alaska y Dinarama”, los Auserón de “Radio futura”, los Cano de “Mecano”, en esa joya de culto que hoy resulta “Made in Spain”, mientras no desatendía su pasión italiana con “Milano-Madrid”.
 
El ladrón seductor.
 
El horno estaba caliente para el desafío de un nuevo Miguel renovado, radiante en el descaro y con armas para la sorpresa en una explosiva vuelta de tuerca que le viene a dar un giro sensacional a su carrera. Enfrentándose a su discográfica, y en complicidad con el singular productor Roberto Colombo,al que conoció en 1983, carga la suerte y no repara en riesgo en una extraordinaria apuesta que se convierte en obra maestra, como referencia y símbolo de una madurez vibrante, llena de emoción lírica y rebeldía en las formas. Con “Bandido” (publicado en 1984) encuentra el juego de lo indefinible, se luce en la portada como un heredero estético de Bowie, profundiza en las emociones con unos temas de poderío inmenso. Se permite dejarse media barba, vestir falda pantalón, trastornar el panorama con un vuelco musical inmenso de magnitud insospechada. Temas como “Sevilla” o “Amante bandido” arrasan y sirven para el resurgimiento de un  Bosé misterioso y mágico, con un espíritu arrebatador. Entre el humor, la sabiduría y la pasión. ¿Qué veneno fue, que te enamorará? Al ritmo del huracán abatido y el corazón malherido, el ángel vuelve a ser diablo para hechizar con los trucos que se saca de la manga. Rindiendo una vez más tanto a admiradores como a detractores con una jugada de inspiración magistral.
 
No hay ser indómito que se resigne a morir de éxito, así que Miguel prosigue su mutación persiguiendo experimentos al filo de la navaja. En su constante metamorfosis, se embarca sin dejar de ser él mismo en aventuras con nuevas sensaciones, como en “Salamandra” o “XXX”, entre el 86 y el 87, ya finalizando la década de la posmodernidad en la que todo parecía ser posible, creando temas tan inolvidables como “Nena”, o “Como un lobo”. Dispuesto una vez a devorar la vida con todos sus secretos.
 
                
El hermoso maldito
 
Llegan los años 90 y el fin de siglo con todas sus crisis sentimentales y duelos de espíritu. Nueva fase de cambios y ganas de ruptura. Entre noches locas y emociones sin freno. Una forma de volver a ponerse en marcha, entre la diversión y la sensibilidad hecha flor de piel tantas veces curtida. Nada mejor que sacarle un poco de guasa a las circunstancias y convertir en una bomba comercial una broma particular como “Los chicos no lloran” (1990). Mientras alterna la escena musical con el cine  en películas como “La Reina Margot”, o “Tacones lejanos”, de Pedro Almodóvar. (Aun pareciendo una actividad marginal, hay que decir que Miguel puede presumir de una filmografía más que extensa). Al filo de la edad en la que de poco vale un peine, entre accidentes e introspección consigue un trabajo tan interesante como “Bajo el signo de Caín” (1993), con esa virtud castigada y fascinante de extraño en el paraíso, para luego seguir sorprendiendo con la audacia de discos como “Laberinto” (1995) , o las magníficas versiones de clásicos latinos en “Once maneras de ponerse el sombrero” (1998).  Es el punto en el que un creador e intérprete de variedades impredecibles se mide y se encuentra y se comprende en su eterna frescura más allá del paso del tiempo. Lo que le permite durante el año 2000 hacer un tour de placer exquisito junto a Ana Torroja al nombre de “Girados”, o entregarse a ese gusto expansivo de su exploración particular en discos como “Sereno” (2001) de la que proviene la providencial canción “Morena mía” , el romántico “Por vos muero” (publicado en 2004) o su trabajo más experimental y electrónico “Velvetina” (2005). En este punto de su carrera, más que un artista para el gran público, es declarado un maestro de los universos casi inconfesables y los sentimientos individuales. Encontrando el extraño ritmo de la sabiduría.
 
 
Ahora, en 2007, Miguel vuelve la vista atrás para vislumbrar el futuro.
 
En "Papito" transforma quince canciones de su presente  y pasado para,  probablemente,  ilustrar lo que está por venir...
¿Fin y cierre de un ciclo? En lo que respecta a Miguel Bosé, es difícil de creer. Nos queda otro CD en edición especial de duetos inesperados. Esa gira mundial a la carta con repertorio elegido por el público. Y la fuerza creativa para encarar con libertad nuevas etapas. Porque a este bandido todavía le queda mucha magia para sacar del sombrero.
 
 
Textos y entrevista por Jorge Berlanga.